¿Malestar docente? ¡jamás!
No quisiera yo abordar ese asunto de la docencia, pero cómo escapar si soy profesora y soy alumna, de qué más podría hablar. Resulta que soy mejor como profesora que como alumna pues comprendo que este semestre no estoy aprendiendo nada en la UPN y es que los maestros que creí buenos son malos y los que creí malos son malos también. No me ha importado nunca la calidad de mis profesores pues casi siempre he asumido mis responsabilidades como estudiante, pero en esta ocasión no he podido escapar del ánimo generalizado de patetismo y mediocridad. Y es que ya la regué porque esas cosas no se dicen, ¡cuándo aprenderé!, le dije a un profe que no aprendía en su clase, me pareció de lo más normal hablar de lo evidente pero al parecer sólo era obvio para mí, jajaja, me doy risa porque no había necesidad.
Por otro lado, nunca tengo ánimos de ir a trabajar, no es que no me guste el trabajo sino que me siento cansada. Afortunadamente esos niños de secundaria siempre me salvan el día. Pienso que a esa edad qué importan las calificaciones, así que trato de no angustiarlos por eso y nos dedicamos a aprovechar cada minuto de la clase, es tan desgastante, pero no se va ni uno a su casa sin hacer una "obra de arte". Esos niños están perfectos para el ambiente universitario, siempre se los digo, tienen toda la actitud, desde luego lo hago para reflexionen y por suerte siempre lo hacen. Tal vez esa sea la diferencia.
Y que aprenden los niños es un hecho y si no aprendieron lo que tenían que aprender por lo menos no fueron cuerpos sin vida en clase, fueron humanos. Y se ve re bonito el salón lleno de "noches estrelladas", de Venus de Willendorf, etc.




